Portugal alaba el papel de Marruecos en la crisis migratoria de Ceuta
El ministro de Exteriores de Portugal, Paulo Rangel, ha elogiado este sábado los esfuerzos de Marruecos para contener.
El ministro de Exteriores de Portugal, Paulo Rangel, ha elogiado este sábado los esfuerzos de Marruecos para contener la migración irregular, calificándolos de «realmente impresionantes». En una entrevista concedida al margen del Foro Ambrosetti en Cernobbio, cerca de Milán, Rangel subrayó que Lisboa siguió «hora a hora» la evolución de la crisis migratoria registrada en Ceuta a finales de julio, cuando decenas de miles de personas cruzaron desde el territorio marroquí hacia la ciudad española.
Según el titular portugués, la evaluación de su país desde el inicio de los hechos concluyó que no existió una amenaza inmediata para el espacio Schengen de libre circulación europea.
La crisis desatada el 31 de julio, cuando miles de migrantes accedieron a Ceuta procedentes de Marruecos, generó una fuerte tensión entre España e Italia. La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, impuso controles reforzados en la frontera con España, a lo que el Gobierno español, liderado por Pedro Sánchez, respondió con medidas similares para los viajeros procedentes de Italia.
Aunque España forma parte del espacio Schengen, los viajeros que salen de Ceuta hacia el resto de la Unión Europea están sujetos a verificaciones de identidad, lo que diferencia el tránsito desde esta ciudad del movimiento habitual entre países del área europea.
Rangel defendió que el conflicto entre Roma y Madrid es «limitado» y mostró su confianza en que pueda superarse pronto. «España e Italia son amigas», afirmó, y aclaró que, aunque Portugal no firmó una carta europea que pedía reuniones urgentes sobre Ceuta, el país luso sí apoyó la convocatoria de un encuentro de ministros de Interior europeos para analizar los desarrollos.
El ministro portugués destacó que las acciones de Marruecos fueron clave para contener las consecuencias de la crisis, en línea con una valoración europea que también descartó que el episodio pusiera en riesgo la libre circulación en Schengen.
Tensión en Schengen por controles fronterizos
El Gobierno italiano justificó el endurecimiento de los controles fronterizos por motivos de seguridad, aunque dejó la puerta abierta a revisar estas medidas en un futuro cercano. Las discrepancias entre Meloni y Sánchez no son nuevas: ambos líderes han mantenido desavenencias en el pasado sobre temas migratorios y otras cuestiones europeas. No obstante, Rangel minimizó el alcance del roce diplomático y reiteró que la cooperación entre los países miembros de la UE sigue siendo sólida.
Contexto y implicaciones para el espacio Schengen
El espacio Schengen, que permite la libre circulación de personas entre 26 países europeos (22 de ellos miembros de la UE), se rige por normas estrictas que exigen controles sistemáticos en las fronteras externas. Ceuta, como ciudad española en el norte de África, constituye una frontera exterior de la UE, por lo que los movimientos desde allí hacia la península ibérica o el resto de Europa están sujetos a verificaciones adicionales.
Esto explica por qué, a pesar de la pertenencia de España a Schengen, los viajeros desde Ceuta no disfrutan de la misma fluidez que en los desplazamientos entre, por ejemplo, Madrid y París.
La crisis de finales de julio puso de manifiesto las tensiones existentes en la gestión migratoria europea, especialmente en un contexto marcado por el aumento de llegadas irregulares a través de rutas como la del Mediterráneo occidental. Marruecos, como país de tránsito clave, ha intensificado en los últimos años su colaboración con la UE para frenar el flujo de migrantes, aunque episodios como el de Ceuta demuestran la fragilidad del sistema.
Las autoridades marroquíes, por su parte, han subrayado en múltiples ocasiones su compromiso con el control migratorio, aunque también han criticado la falta de apoyo económico y logístico por parte de Europa.
Coordinación con Marruecos en Ceuta
¿Qué sigue ahora?
El ministro Rangel no concretó plazos, pero su mensaje fue claro: la prioridad es restablecer la normalidad en las relaciones entre España e Italia y garantizar que el espacio Schengen siga funcionando sin interrupciones. Mientras, la UE sigue debatiendo cómo mejorar la coordinación entre Estados miembros para evitar crisis similares en el futuro. Una de las propuestas sobre la mesa es reforzar los mecanismos de alerta temprana y compartir información en tiempo real entre los países afectados.
En el caso concreto de Ceuta, las autoridades españolas y marroquíes mantienen contactos para evitar nuevos episodios de presión migratoria. Marruecos, por su parte, ha reafirmado su disposición a colaborar, aunque ha instado a la UE a asumir mayores responsabilidades en la gestión de los flujos migratorios, incluyendo ayudas económicas y programas de desarrollo para los países de origen y tránsito.
La crisis de Ceuta, aunque superada en sus aspectos más agudos, ha dejado lecciones importantes para Europa. Entre ellas, la necesidad de fortalecer la cooperación con países terceros como Marruecos, cuya posición geográfica lo convierte en un actor clave para la estabilidad del Mediterráneo. Portugal, con su postura equilibrada, ha querido enviar un mensaje de calma: los esfuerzos conjuntos, como los desplegados por Rabat, son fundamentales para evitar que situaciones como la vivida a finales de julio se repitan.
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