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Marruecos
domingo, 6 septiembre 2026 · 03:54 · Casablanca ·
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El partido Al Sunbola rechaza las «provocaciones españolas» y defiende la

El partido político marroquí Al Sunbola (El Espiga) ha salido al paso de las últimas tensiones diplomáticas con España.

Al Sunbola
El partido Al Sunbola rechaza las "provocaciones españolas" y defiende la soberanía marroquí sobre Ceuta y Melilla

El partido político marroquí Al Sunbola (El Espiga) ha salido al paso de las últimas tensiones diplomáticas con España con un comunicado en el que rechaza categoricamente las «provocaciones españolas» y reafirma los derechos históricos de Marruecos sobre las ciudades de Ceuta y Melilla. La formación, que en los últimos meses ha intensificado su discurso nacionalista, ha condenado cualquier acción que considere una «injerencia» en la integridad territorial del Reino, según recogen medios locales.

El comunicado de Al Sunbola llega en un contexto de creciente fricción entre Rabat y Madrid, donde el debate sobre la soberanía de las plazas norteafricanas ha resurgido con fuerza. El partido, de ideología islamista moderada, ha sido uno de los primeros en alinear su postura con las declaraciones recientes de otras figuras políticas marroquíes, como el líder del Partido de la Justicia y el Desarrollo (PJD), Abdelilah Benkirán, o el actual jefe del Gobierno, Aziz Ajanuch, ambos de los cuales han subrayado en múltiples ocasiones que Ceuta y Melilla son «territorios marroquíes bajo ocupación».

En su texto, Al Sunbola no solo rechaza las acciones españolas, sin especificar cuáles, sino que también acusa a España de «dividir» símbolos nacionales, en referencia a un reciente incidente en el que, según versiones marroquíes, se habría manipulado la bandera del país en un acto público. «La bandera de Marruecos es sagrada y no puede ser objeto de burla o manipulación», señala el partido, que exige una «respuesta firme» por parte de las autoridades marroquíes. El momento elegido para este posicionamiento no es casual.

Marruecos se encuentra inmerso en un año electoral, con comicios legislativos previstos para 2026, y los partidos de la oposición, como Al Sunbola, buscan capitalizar el sentimiento nacionalista para ganar apoyo popular. En los comentarios de los lectores en redes sociales y foros marroquíes, se multiplican las críticas a aquellos que, según denuncian, «utilizan el tema de Ceuta y Melilla como moneda de cambio electoral».

«La cuestión de Ceuta y Melilla es una cuestión de Estado, no un eslogan para atraer votos», escribía un usuario en un foro local, reflejando el malestar de una parte de la ciudadanía ante la politización del conflicto. Desde el punto de vista histórico, Marruecos considera que Ceuta y Melilla, junto con otros territorios como las islas Chafarinas o el peñón de Alhucemas, forman parte de su territorio nacional, una postura que choca frontalmente con la de España, que las administra como ciudades autónomas.

Este conflicto territorial, latente desde hace décadas, ha experimentado altibajos en las relaciones bilaterales, con momentos de cooperación, como los acuerdos migratorios o pesqueros, y otros de máxima tensión, como la crisis diplomática de 2021, cuando Marruecos permitió la entrada masiva de migrantes en Ceuta como respuesta a la hospitalización en España del líder del Frente Polisario, Brahim Ghali.

Críticas de Al Sunbola al partido en el Estrecho

El partido Al Sunbola, fundado en los años 90 y con presencia en el Parlamento marroquí, ha sido tradicionalmente crítico con la política exterior española, especialmente en lo que respecta al Sáhara Occidental. Sin embargo, en esta ocasión, su enfoque se centra en las «provocaciones» en el Estrecho, un término que, aunque vago, podría referirse a declaraciones de políticos españoles, ejercicios militares o incluso gestos simbólicos, como el izado de banderas o la organización de actos en las ciudades en disputa.

Mientras tanto, desde el Gobierno marroquí no se ha emitido aún una respuesta oficial a las declaraciones de Al Sunbola, aunque fuentes cercanas al Palacio Real de Rabat han señalado que el Rey Mohamed VI sigue de cerca la evolución de los acontecimientos. El monarca, que preside el Consejo de Ministros y ostenta un poder decisivo en política exterior, ha mantenido en los últimos años una línea de firmeza en la defensa de la «marroquinidad» de Ceuta y Melilla, sin cerrar la puerta al diálogo con España.

Para los observadores, el aumento del tono nacionalista en Marruecos podría complicar aún más las ya de por sí delicadas relaciones con España, especialmente en un contexto en el que ambos países intentan reanudar la cooperación en temas clave como la migración, el terrorismo o el comercio. Además, la situación en el Estrecho afecta directamente a los intereses españoles, no solo por la cuestión territorial, sino también por el flujo comercial y la seguridad en una de las rutas marítimas más transitadas del mundo.

En este sentido, el sector marítimo y portuario español, especialmente en Andalucía y Canarias, sigue con atención los desarrollos políticos. Las tensiones en el Estrecho pueden tener consecuencias directas en el tráfico de mercancías, la pesca o incluso en la estabilidad de los puertos, como ya ocurrió en 2021, cuando el bloqueo de la aduana marroquí en Melilla generó colas de camiones de kilómetros y pérdidas millonarias para las empresas de transporte.

Al Sunbola, por su parte, ha anunciado que llevará su denuncia a las instituciones marroquíes y que exigirá al Gobierno que tome «medidas concretas» para responder a las supuestas provocaciones. Aunque el partido no ha detallado cuáles serían estas medidas, en el pasado ha abogado por acciones como el refuerzo de la presencia militar en la zona, la movilización diplomática en foros internacionales o incluso la ruptura de acuerdos bilaterales con España.

Debate social por Ceuta y Melilla

Mientras la clase política marroquí debate sobre cómo actuar, en las calles de ciudades como Tánger, Rabat o Casablanca, el tema de Ceuta y Melilla sigue generando pasión. Para muchos marroquíes, especialmente los más jóvenes, la recuperación de estos territorios es una cuestión de orgullo nacional, un sentimiento que los partidos como Al Sunbola intentan canalizar.

Sin embargo, otros sectores de la sociedad, más pragmáticos, advierten de los riesgos de una escalada que podría perjudicar a ambos países, especialmente en un momento en el que la economía marroquí depende en gran medida de su relación comercial con Europa, y España es uno de sus principales socios. Lo que está claro es que, de momento, el partido Al Sunbola ha marcado un posicionamiento claro: no habrá concesiones en lo que respecta a la soberanía marroquí.

Queda por ver si esta postura será compartida por el resto de las fuerzas políticas del país o si, por el contrario, el Gobierno optará por una estrategia más cautelosa para evitar un nuevo deterioro en las relaciones con España. Lo que sí parece seguro es que, en los próximos meses, el Estrecho de Gibraltar seguirá siendo un foco de atención, no solo para los políticos, sino también para los ciudadanos de ambos lados del agua.

Con información de Hespress.

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