El partido Al Ahrar presenta su programa electoral en Sidi Kacem con
El partido Al Ahrar (Los Libres) ha celebrado un acto en Sidi Kacem para desgranar su programa electoral.
El partido Al Ahrar, una de las formaciones políticas con mayor peso en el actual Gobierno marroquí, ha elegido la ciudad de Sidi Kacem como escenario para presentar su programa electoral de cara a los próximos comicios. En un acto cargado de simbolismo, sus dirigentes han reafirmado su compromiso con medidas sociales contundentes, como la subida del salario mínimo a 5.000 dírhams mensuales (aproximadamente 463 euros), una propuesta que ha generado tanto adhesiones como escepticismo entre la población.
El líder del partido, Mohamed Chouki, ha defendido la gestión de su formación al frente del Ejecutivo, calificándola de «sin precedentes» y rechazando las críticas que tachan las elecciones de ser un «mercado de subastas» entre partidos. «No somos un gobierno de promesas vacías, sino de hechos», declaró Chouki, quien insistió en que las políticas aplicadas han mejorado la calidad de vida de los marroquíes. Sin embargo, estas palabras han chocado con la realidad que viven muchos habitantes de Sidi Kacem, una ciudad que, según denuncian sus vecinos, parece anclada en el pasado.
Los comentarios de los ciudadanos en redes sociales no se han hecho esperar. «Sidi Kacem está destruida, como si viviéramos en la Edad Media. Las mismas promesas, las mismas mentiras», lamentaba un usuario bajo el seudónimo de Rachid Ibn Sidi Kacem. Otros han cuestionado la viabilidad de las propuestas salariales: «¿5.000 dírhams para todos? ¿Y qué pasa con los guardias de seguridad que no llegan a 2.500, o los obreros de las fábricas que cobran 3.000?», señalaba Fouad Mokhtar, reflejando el malestar entre los trabajadores de sectores menos cualificados.
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El debate se ha extendido a la clase media. «¿Acaso un médico que ha estudiado 20 años o un ingeniero de la Escuela Mohamedía van a cobrar solo 7.000 dírhams (648 euros)? ¿Es justo que quien ha sufrido y velado noches enteras gane lo mismo que quien vive en la ociosidad?», preguntaba Omar, en un comentario que resume el descontento por la brecha salarial y la percepción de desigualdad. Contexto de Sidi Kacem: una ciudad olvidada Sidi Kacem, ubicada en la región de Rabat-Salé-Kenitra, es un claro ejemplo de las disparidades territoriales en Marruecos.
A pesar de su estratégica situación geográfica, cerca de ciudades como Kenitra y Fez, la localidad arrastra un histórico abandono en infraestructuras básicas. Como recordaba Amin Sidi, un vecino, el nombre de la ciudad proviene de la época colonial francesa, cuando se la conocía como Petit Jean, en referencia a un comerciante de licores. «Desde entonces, la ciudad sigue igual, mientras que otras han avanzado de lo mejor a lo peor», criticaba.
Demandas ciudadanas por carreteras: Sidi Kacem
Las demandas ciudadanas se centran en la mejora de las carreteras, como la que une Sidi Kacem con el zoco de Arbaa, una vía con un tráfico intenso que, según Ouaeziz, «merece una atención urgente». «La iluminación de la carretera entre Mcheraa Arbaa y Mcheraa Bel Ksiri (14 kilómetros) podría impulsar el desarrollo económico de la zona», argumentaba, subrayando cómo las infraestructuras son clave para la reactivación local. Críticas a la clase política: «El dinero lo corrompe todo» El acto de Al Ahrar no ha estado exento de polémica.
Varios usuarios han acusado a los partidos de utilizar el dinero para atraer votantes, especialmente en zonas con menor nivel educativo. «Los políticos no quieren un sistema educativo o sanitario fuerte porque prefieren un electorado ignorante y fácil de manipular», denunció Observador de la Corrupción, en un comentario que refleja la desconfianza hacia las élites. Otros, como Saadoun M., han ironizado sobre las promesas electorales: «Los partidos hierven agua en una olla como si fuera una comida, pero todos saben que no hay nada en el futuro más que mentiras».
Esta percepción de desengaño se extiende a la gestión de la pandemia y la crisis económica, donde muchos marroquíes sienten que las medidas adoptadas no han llegado a los más vulnerables. El programa de Al Ahrar: entre el populismo y la realidad Más allá de la subida salarial, Al Ahrar ha prometido en su programa electoral mejoras en servicios públicos como la sanidad y la educación, así como un mayor apoyo a los sectores agrícolas y ganaderos, gravemente afectados por la sequía.
El primer ministro, Aziz Ajanuch, ya había justificado anteriormente la importación de ganado por la escasez de pastos, una medida que generó controversia por su impacto en los productores locales. Sin embargo, las promesas chocan con un contexto económico complejo. Marruecos enfrenta desafíos como la inflación, el desempleo juvenil (que supera el 30% en algunas regiones) y una deuda pública creciente.
El partido Al Ahrar en campaña
Analistas políticos señalan que, aunque el aumento del salario mínimo podría estimular el consumo interno, su financiación requeriría una reforma fiscal profunda o un crecimiento económico sostenido, algo que no parece garantizado a corto plazo. ¿Qué sigue? El acto en Sidi Kacem marca el inicio de una campaña electoral en la que Al Ahrar intentará consolidar su posición como fuerza de gobierno. No obstante, el descontento social y las críticas por la falta de resultados tangibles en ciudades como Sidi Kacem podrían debilitar su mensaje.
Los próximos meses serán clave para ver si el partido logra convencer a una población cada vez más escéptica o si, por el contrario, el malestar se traduce en un castigo en las urnas. Mientras, en Sidi Kacem, los vecinos siguen esperando. «Si no tenéis vergüenza, haced lo que queráis», escribía Rachid Ibn Sidi Kacem, en un mensaje que resume la frustración de una ciudad que, pese a las promesas, sigue a la espera de un cambio real.
Con información de Hespress.
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