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sábado, 5 septiembre 2026 · 20:57 · Casablanca ·
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Marruecos abandona el horario de verano tras ocho años de polémica y

El Gobierno marroquí ha dado luz verde al regreso al horario legal original del país.

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Marruecos abandona el horario de verano tras ocho años de polémica y vuelve al UTC+0

El Gobierno marroquí ha dado luz verde al regreso al horario legal original del país, el UTC+0 (conocido como hora de Greenwich), poniendo fin a ocho años de debate y controversia. Según el proyecto de decreto número 2.26.530, aprobado por el Ejecutivo, el cambio se aplicará el próximo 20 de septiembre a las 2:00 horas, cuando los relojes se retrasarán sesenta minutos.

Este nuevo marco normativo deroga el decreto 2.18.855, emitido el 26 de octubre de 2018, que estableció la adopción permanente de la hora adicional (UTC+1) en el país, eliminando así el cambio estacional entre horarios de verano e invierno que se venía aplicando hasta entonces. La decisión de 2018, impulsada por el Gobierno de Saadeddine Othmani, buscaba evitar los múltiples ajustes horarios a lo largo del año, argumentando que estos generaban efectos negativos en la administración, la vida cotidiana y la salud de los ciudadanos.

Sin embargo, desde su implementación, la medida generó un intenso debate en la sociedad marroquí, trascendiendo lo técnico para adentrarse en lo político y lo judicial. Incluso llegó a ser cuestionada ante los tribunales: un abogado presentó un recurso contra el decreto, mientras que el partido Autenticidad y Modernidad (PAM) propuso una ley para que el Parlamento tuviera la última palabra sobre los cambios horarios.

En marzo de 2019, la Corte Constitucional marroquí zanjó el asunto al confirmar la legalidad del decreto, aclarando que la competencia para modificar el horario correspondía al ámbito reglamentario del Gobierno y no al legislativo del Parlamento. El origen de la polémica se remonta a octubre de 2018, cuando el decreto 2.18.855 oficializó la adopción de la hora adicional (UTC+1) de manera permanente, con la salvedad de que durante el mes de Ramadán se podía volver al UTC+0.

La justificación inicial se basó en un estudio elaborado por el Ministerio delegado ante el Jefe de Gobierno, encargado de la Reforma de la Administración y la Función Pública. Dicho informe analizó los impactos del horario en la biología humana, la salud, la vida pública y privada, el sueño, las transacciones comerciales, la seguridad, el consumo energético y su efecto en los estudiantes y la vida escolar. Las conclusiones preliminares del estudio indicaban que la adopción del UTC+1 no tenía efectos negativos significativos en la salud.

No obstante, el debate resurgió con fuerza en abril de 2026, cuando la ministra de Transición Energética y Desarrollo Sostenible, Leila Benali, declaró ante la Cámara de Representantes que la adopción de la hora adicional durante el invierno no generaba los mismos beneficios en términos de ahorro y consumo energético que se observaban en verano. Benali subrayó que no se había registrado una reducción tangible en la demanda de energía eléctrica, que incluso había aumentado durante el año 2026.

Dudas sobre el ahorro energético del UTC+1

Además, la ministra destacó la complejidad de evaluar los efectos reales de esta medida y abogó por actualizar los estudios previos, teniendo en cuenta la evolución en el comportamiento de los consumidores. Estas declaraciones reavivaron una pregunta clave que había planeado desde 2018: si el ahorro energético era uno de los principales argumentos para justificar el cambio horario, ¿se había cumplido realmente este objetivo?

El regreso al UTC+0 no solo cierra un capítulo de discusión técnica y política, sino que también refleja la necesidad de adaptar las políticas públicas a las realidades sociales y económicas cambiantes. Durante estos ocho años, el horario UTC+1 se convirtió en un símbolo de las tensiones entre la tradición y la modernidad en Marruecos, donde conviven una sociedad en transformación y estructuras administrativas que buscan eficiencia. La decisión de volver al horario original, sin embargo, no ha estado exenta de críticas.

Algunos sectores argumentan que el cambio podría generar confusión en el corto plazo, especialmente en actividades como el comercio, el transporte y las comunicaciones internacionales, donde la sincronización horaria es clave. En el ámbito marítimo y portuario, este ajuste podría tener implicaciones logísticas. Los puertos marroquíes, como los de Tánger Med, Casablanca o Agadir, son nodos fundamentales en las rutas comerciales entre Europa, África y Asia.

Un cambio en el horario local podría afectar, aunque sea temporalmente, a la coordinación de operaciones de carga y descarga, la planificación de atraques o la sincronización con otros puertos de la región. Sin embargo, dado que el UTC+0 es el horario histórico de Marruecos, se espera que la adaptación sea más fluida que en 2018, cuando el cambio a UTC+1 generó cierta desorganización en los primeros meses. El decreto también establece que, a partir de ahora, Marruecos no realizará cambios estacionales en el horario, lo que simplificará la planificación a largo plazo para empresas y ciudadanos.

Esta estabilidad podría ser especialmente beneficiosa para sectores como el transporte marítimo, donde la puntualidad y la previsibilidad son esenciales. No obstante, habrá que esperar para evaluar si esta medida cumple con las expectativas de ahorro energético y bienestar social que no se lograron con el UTC+1. El proceso para llegar a esta decisión ha sido largo y complejo. Tras la aprobación del decreto en 2018, el Gobierno prometió evaluar los resultados de la medida.

Debate en Marruecos por el cambio horario

En octubre de ese mismo año, el entonces ministro de Reforma de la Administración y Función Pública, Mohamed Benabdelkader, anunció que un estudio gubernamental estaba a punto de concluir y que presentaría tres escenarios al jefe del Gobierno: mantener la hora adicional de forma permanente, eliminarla por completo o volver al sistema estacional. Aunque el estudio inicial sugirió que el UTC+1 no tenía impactos negativos en la salud, las dudas sobre su eficacia energética persistieron. La polémica no se limitó a los círculos políticos y académicos.

La sociedad civil marroquí también se movilizó, con campañas en redes sociales y manifestaciones que pedían el regreso al horario original. Estos movimientos ciudadanos argumentaban que el UTC+1 desajustaba los ritmos naturales de la población, especialmente en zonas rurales donde el amanecer y el atardecer marcaban tradicionalmente el inicio y el fin de la jornada laboral. Además, señalaban que el cambio había generado problemas en la vida cotidiana, como la dificultad para conciliar el sueño o la desincronización con países vecinos que mantienen el UTC+0.

Con el nuevo decreto, el Gobierno marroquí parece haber optado por una solución pragmática, priorizando la estabilidad y la simplicidad sobre los supuestos beneficios del UTC+1. Sin embargo, el tiempo dirá si esta medida logra el equilibrio entre las demandas sociales, las necesidades económicas y los objetivos de eficiencia administrativa. Mientras tanto, los marroquíes se preparan para ajustar sus relojes una última vez, con la esperanza de que esta sea la definitiva.

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