Irán amenaza a EE.UU. con una respuesta «más rápida
El presidente del Majlis (Parlamento) iraní, Mohamed Baquer Galibaf.
El presidente del Majlis (Parlamento) iraní, Mohamed Baquer Galibaf, advirtió este domingo a Estados Unidos de que la era de las respuestas «proporcionadas» ha terminado. «Cualquier agresión contra los intereses y la seguridad de Irán recibirá una réplica más rápida, más dura y más dolorosa», declaró Galibaf en un discurso difundido por los medios oficiales, horas después de que Teherán confirmara el ataque a petroleros y buques de guerra estadounidenses en el golfo Pérsico.
El líder parlamentario, que en el pasado encabezó las negociaciones para poner fin a la guerra con Washington, subrayó que su país no tolerará más lo que considera provocaciones. El detonante de esta escalada fue el bombardeo estadounidense a tres petroleros iraníes, según la versión de Teherán. En respuesta, Irán habría atacado ya una embarcación estadounidense, aunque no se han detallado las características del buque ni el alcance de los daños.
El golfo Pérsico, y en particular el Estrecho de Ormuz, por donde transita el 20% del petróleo mundial, se ha convertido en los últimos días en un polvorín. Cualquier interrupción en esta ruta marítima tendría consecuencias globales, incluyendo un alza en los precios del crudo y posibles desabastecimientos en Europa, donde España es uno de los países más dependientes del suministro por esta vía. Galibaf, figura clave en el régimen iraní y cercano al líder supremo, Ali Jamenei, no es un actor menor en este conflicto.
Brent
Su advertencia llega en un momento de máxima tensión entre Irán y Occidente, con el programa nuclear iraní y su apoyo a grupos armados en Oriente Medio como telón de fondo. La retórica de Teherán ha sido históricamente belicosa, pero esta vez las acciones en el mar añaden un componente de urgencia. Los analistas temen que, de prolongarse los ataques, las navieras internacionales puedan evitar la zona, lo que paralizaría el comercio marítimo en una de las arterias más estratégicas del planeta. Para España, el riesgo es doble.
Por un lado, el Estrecho de Ormuz es vital para el suministro energético: según datos de la Corporación de Reservas Estratégicas de Productos Petrolíferos (CORES), España importa alrededor del 12% de su petróleo desde países del golfo Pérsico. Por otro, la presencia de buques españoles en la zona, ya sea comerciales o de la Armada, como los desplegados en misiones de la UE o la OTAN, podría verse afectada.
Suben primas de seguros y el Brent: Irán
El Ministerio de Asuntos Exteriores español no ha emitido aún un comunicado sobre el incidente, pero fuentes del sector marítimo ya advierten de que las primas de los seguros para navegar por la zona podrían dispararse en las próximas horas. La comunidad internacional mira con preocupación. La ONU ha instado a todas las partes a la contención, mientras que la OTAN ha convocado una reunión de emergencia para evaluar la situación. En el plano económico, los mercados ya han reaccionado: el precio del Brent, el crudo de referencia en Europa, subió más de un 3% en las primeras horas del lunes.
«Si Irán cierra el Estrecho de Ormuz, aunque sea temporalmente, el impacto en los precios sería inmediato y brutal», explicó un analista de la consultora Wood Mackenzie, citado por agencias internacionales. Mientras, en el terreno diplomático, las opciones parecen limitadas. Irán ha rechazado repetidamente las negociaciones bajo presión, y Estados Unidos no parece dispuesto a ceder en su postura de máxima firmeza. La Unión Europea, por su parte, ha llamado a la desescalada, pero su capacidad de mediación es limitada en un conflicto donde las líneas rojas se multiplican.
Para el sector marítimo español, la recomendación es clara: extremar las medidas de seguridad en los buques que transiten por la zona y estar preparados para posibles desvíos de rutas, que encarecerían los fletes y alargarían los plazos de entrega. Lo que está en juego no es solo el petróleo. El Estrecho de Ormuz es también una ruta clave para el gas natural licuado (GNL), del que España es uno de los mayores importadores de Europa.
Según datos de Enagás, en 2025 el 40% del GNL que llegó a España procedía de Qatar, país que, aunque no está directamente involucrado en el conflicto, podría verse afectado por una crisis regional. «Un bloqueo prolongado tendría efectos en cadena: desde el encarecimiento de la electricidad hasta la paralización de industrias dependientes del gas», advirtió un portavoz del sector energético. En este contexto, las autoridades portuarias españolas, como Puertos del Estado, están en alerta.
Amenaza en el Golfo Pérsico
Aunque no se han registrado incidentes directos en aguas españolas, la interconexión del comercio marítimo global hace que cualquier perturbación en el golfo Pérsico tenga eco en los puertos ibéricos. «Estamos monitorizando la situación de cerca y en contacto permanente con las navieras y los armadores», confirmaron fuentes de la Autoridad Portuaria de Algeciras, uno de los principales hubs de Europa para el tráfico con Asia. La pregunta ahora es cuál será el siguiente movimiento.
Irán ha demostrado en el pasado su capacidad para actuar asimétricamente, ya sea a través de proxies en la región o con ataques cibernéticos. Estados Unidos, por su parte, tiene desplegada en la zona la Quinta Flota, con base en Bahrein, y no descarta nuevas acciones militares. Para el lector español, el mensaje es claro: el conflicto en el golfo Pérsico no es una cuestión lejana. Afecta al bolsillo, a la seguridad energética y, potencialmente, a la estabilidad de un sector, el marítimo, que mueve el 90% del comercio mundial.
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