Colas interminables en las gasolineras de Bagdad por el bloqueo en el
Bagdad, 5 de septiembre de 2026 — Las estaciones de servicio en Bagdad amanecieron este sábado con largas colas de.
Bagdad, 5 de septiembre de 2026. Las gasolineras de la capital iraquí amanecieron este sábado con colas interminables de coches. No es un fenómeno nuevo: lleva semanas repitiéndose. El problema no es la falta de crudo, Irak es el segundo productor de la OPEP, sino la escasez de gasolina. Y esta escasez tiene un nombre: el bloqueo en el estrecho de Ormuz, que desde finales de febrero paraliza las importaciones de derivados del petróleo.
Las refinerías del país no dan abasto. La demanda interna supera los 33 millones de litros diarios de gasolina, pero en situaciones de desabastecimiento puede dispararse hasta los 38 millones. Irak, pese a ser una potencia petrolera, depende de las importaciones para cubrir el consumo local. Con 46 millones de habitantes, el déficit en la producción de derivados refinados es estructural.
La guerra lo ha empeorado todo. El cierre del estrecho de Ormuz, clave para el transporte marítimo, ha frenado la llegada de buques cisterna con gasolina a los puertos iraquíes. Slim al-Rikabi, portavoz del Ministerio de Petróleo, lo tiene claro: los conflictos regionales han generado «problemas logísticos» que retrasan o impiden el atraque de las nácaras. Las autoridades piden a la población que no acopie combustible, pero el pánico y la desconfianza han convertido las gasolineras en puntos de peregrinación.
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Ibrahim Hashim, un joven de unos veinte años, lo vivió en primera persona el viernes. Esperó dos horas en una gasolinera del centro de Bagdad sin conseguir repostar. «Es absurdo que exportemos millones de barriles de crudo al día y no tengamos gasolina para movernos», declaró a France Presse. «Ya aguantamos el caos en las calles y la falta de servicios. Ahora esto».
El descontento crece en un país donde el 90% de los ingresos estatales vienen del petróleo. Y las exportaciones se han desplomado desde que empezó el conflicto. Antes de la guerra, Irak vendía unos 105 millones de barriles al mes, la mayoría desde los puertos del sur, a través del estrecho de Ormuz. Pero el bloqueo iraní, Teherán controla el acceso, obligó a Bagdad a frenar la producción en la mayoría de sus yacimientos cuando los tanques de almacenamiento se llenaron.
Irak busca rutas para exportar petróleo: Bagdad
El gobierno ha buscado alternativas: camiones cisterna hacia Siria y el oleoducto que llega al puerto turco de Ceyhan. En los últimos seis meses, Irán ha permitido el paso de algunos buques iraquíes, pero en volúmenes insuficientes. Según la agencia IRNA, en agosto las exportaciones alcanzaron los 70 millones de barriles, la cifra más alta desde el inicio de la guerra, pero lejos de los niveles previos.
El ministro de Petróleo, Bassem Khudair, intentó calmar los ánimos el viernes: «El déficit temporal de gasolina se está resolviendo. Pronto llegarán cargamentos adicionales». Pero las promesas no han servido. El impacto económico de la guerra es evidente: Irak, con una infraestructura envejecida y una gestión pública ineficiente, ve cómo su dependencia del petróleo y de las rutas marítimas lo hace vulnerable a los vaivenes geopolíticos.
El estrecho de Ormuz, por donde pasa el 20% del petróleo mundial, se ha convertido en un punto crítico. Su bloqueo no solo ahoga a Irak, sino también a otros países de la región. En el sector marítimo, la situación ha disparado los fletes y los costes de seguro para los buques que se atreven a navegar por zonas en conflicto.
Las navieras han tenido que cambiar sus rutas. Algunas optan por alternativas más largas y caras, como rodear África por el cabo de Buena Esperanza. Mientras, en Bagdad, las colas en las gasolineras son el símbolo de la crisis. «No es solo el combustible, es todo el sistema», dice un taxista mientras espera su turno. «Sin gasolina, no hay transporte. Y sin transporte, la ciudad se para».
Crisis de abastecimiento amenaza a Irak
Las autoridades insisten en que la situación es temporal, pero la falta de transparencia y los mensajes contradictorios alimentan el escepticismo. Irak ha intentado diversificar sus rutas de exportación, pero las opciones son limitadas. El oleoducto hacia Ceyhan tiene poca capacidad, y el transporte por carretera a través de Siria es lento y costoso. Además, depender de Irán para el paso por Ormuz añade más incertidumbre en un contexto de tensiones regionales.
Los analistas del sector energético advierten: si el bloqueo se alarga, Irak podría enfrentar una crisis de abastecimiento más grave, con consecuencias económicas y sociales impredecibles. En este escenario, el sector marítimo y portuario es clave. La capacidad de los puertos iraquíes para recibir y procesar cargamentos de combustible marcará la diferencia.
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