Israel busca recuperar los restos de judíos libaneses secuestrados durante
Israel ha reabierto el debate sobre la localización y repatriación de los restos de miembros de la comunidad judía.
Israel ha reabierto el debate sobre la localización y repatriación de los restos de miembros de la comunidad judía libanesa que fueron secuestrados y asesinados durante la guerra civil (1975-1990) por grupos vinculados a Hezbolá. La cuestión ha cobrado relevancia tras la liberación, el jueves y viernes pasados, de cinco civiles libaneses detenidos por Israel en el contexto de los recientes enfrentamientos con la milicia chií, respaldada por Irán.
Según fuentes cercanas a las negociaciones, esta liberación se enmarca en los «esfuerzos intensivos» de ambos países para identificar los lugares donde yacen los restos de estos judíos libaneses, una demanda que Israel planteó formalmente a Líbano durante la última ronda de negociaciones mediadas por Estados Unidos en Roma.
El conflicto armado en Líbano, que se extendió durante 15 años, marcó un punto de inflexión para la comunidad judía en el país. Antes de la guerra, esta minoría alcanzaba los 22.000 miembros, pero tras décadas de migraciones masivas y violencia sectaria, su número se redujo a apenas 30 personas. La mayoría abandonaron el país hacia Israel, Europa o América Latina, especialmente tras la creación del Estado de Israel en 1948 y el agravamiento de las tensiones regionales.
Según la periodista Nada Abdel-Samad, autora del libro Cuando se apagaron los balcones de los judíos en Wadi Abu Jamil, Líbano fue el único país árabe donde creció la población judía tras la Nakba (la catástrofe palestina de 1948), gracias a la llegada de judíos procedentes de Siria e Irak. Sin embargo, la dinámica cambió radicalmente con el estallido de la guerra civil.
La presencia judía en Líbano se concentró históricamente en el barrio de Wadi Abu Jamil, en el centro de Beirut, donde se ubicaba la sinagoga Magen Abraham, una de las más grandes del mundo árabe, inaugurada en 1926. Este templo, que sufrió daños y saqueos durante el conflicto, fue restaurado a principios de los años 2000. La zona, originalmente de convivencia interconfesional, vio cómo sus habitantes judíos se desplazaron a barrios de mayoría musulmana en el oeste de la capital debido a los combates. La invasión israelí de Líbano en 1982 aceleró aún más el éxodo de la comunidad.
Secuestros en Líbano por Israel
Entre 1984 y 1986, en plena anarquía y proliferación de milicias, grupos afines a Hezbolá, entonces en sus inicios, secuestraron a 11 judíos libaneses, entre ellos Isaac Sassoon, presidente del Consejo Superior de la Comunidad Judía, y su vice, Eli Hallak. El grupo autodenominado Los oprimidos en la tierra exigió la liberación de libaneses detenidos por Israel a cambio de los rehenes. Aunque anunciaron la ejecución de la mayoría, solo se han encontrado los restos de cuatro de ellos.
Las familias de las víctimas nunca recibieron confirmación oficial sobre el paradero de sus seres queridos, lo que ha dejado una herida abierta en la memoria colectiva.
La semana pasada, Israel entregó a Líbano, a través del Comité Internacional de la Cruz Roja, a cinco civiles detenidos en el marco de los últimos enfrentamientos. El gobierno de Benjamin Netanyahu vinculó este gesto a los avances en la localización de los restos de los judíos libaneses asesinados. Según medios israelíes, el objetivo es identificar los cuerpos y enterrarlos en Israel, permitiendo así a sus familiares visitar sus tumbas.
Para facilitar esta tarea, Israel habría proporcionado a las autoridades libanesas documentación, incluyendo mapas y fotografías de cementerios, con el apoyo logístico de Estados Unidos, que actúa como mediador en este proceso.
Comunidad judía en Líbano y contrabando
La comunidad judía en Líbano, aunque reducida a la mínima expresión, sigue siendo reconocida oficialmente como una de las 18 confesiones del país. Históricamente, sus miembros desempeñaron un papel destacado en la economía, aunque sin representación política formal. La figura de Shila Cohen, conocida como La Perla y condenada por espionaje, fue clave en la red de contrabando que facilitó la huida de judíos sirios a Líbano y, desde allí, a Israel junto a judíos libaneses. Su caso refleja las tensiones y lealtades divididas en una región marcada por el conflicto.
La recuperación de los restos no solo tiene un componente humanitario, sino también simbólico. Para Israel, se trata de cerrar un capítulo oscuro de la historia de la diáspora judía en Oriente Medio, mientras que para Líbano, la colaboración en este asunto podría interpretarse como un gesto de buena voluntad en un contexto de negociaciones complejas. Sin embargo, el tema sigue envuelto en secretismo y desconfianza mutua.
Las autoridades israelíes han subrayado que la búsqueda de estos restos forma parte de una política de Estado más amplia, que incluye la repatriación de soldados caídos en el extranjero, una prioridad para el ejército y el gobierno.
Mientras las conversaciones avanzan, las familias de las víctimas esperan respuestas. Para ellas, la exhumación e identificación de los restos no solo significaría el cierre de un duelo prolongado, sino también el reconocimiento de una tragedia que ha sido, en gran medida, olvidada por la historia oficial. En un país como Líbano, donde las divisiones sectarias siguen definiendo la política y la sociedad, el caso de los judíos libaneses secuestrados recuerda los costos humanos de un conflicto que aún resuena en el presente.
Con información de Hespress.
Sign up free to ask CAMAL AI for a summary, the key points or anything else about this story.
Related stories
Financial Ports Newsletter
The maritime economy, every morning
Ports, shipping and freight markets in one short email. Free.