El portaaviones USS Abraham Lincoln atraca en Tailandia tras 250 días en
El portaaviones USS Abraham Lincoln, uno de los buques de guerra más grandes del mundo y quinto de la clase Nimitz de.
El portaaviones USS Abraham Lincoln, uno de los buques de guerra más grandes del mundo y quinto de la clase Nimitz de la Armada de Estados Unidos, ha atracado esta semana en un puerto cercano a Pattaya, en el este de Tailandia, tras una agotadora misión de 250 días en Oriente Medio. La escala, antes de su regreso a casa, no solo marca el final de una de las desplegadas más largas de la historia reciente de la Marina estadounidense, sino que también ha puesto bajo el foco el estado físico y humano de la tripulación y la nave, tras meses de quejas por condiciones extremas a bordo. Fotografías difundidas durante su llegada a Tailandia muestran el casco del Abraham Lincoln con zonas de óxido y pintura descascarada en la línea de flotación, un desgaste que, según expertos navales citados por Newsweek, es ‘cosmético’ y consistente con más de nueve meses en el mar. Sin embargo, estas imágenes han reavivado el debate sobre las duras condiciones que los cerca de 5.000 marineros a bordo han tenido que soportar. Durante la misión, se denunciaron problemas como la escasez de alimentos y agua, baños obstruidos, retrasos en el correo y un deterioro alarmante en la salud mental de la tripulación, con casos de tendencias suicidas. Aunque la Secretaría de la Armada y altos mandos han negado la mayoría de estas acusaciones, el presidente Donald Trump minimizó las quejas al afirmar que ‘la despliegue no ha sido tan largo’. La escala en Tailandia no es solo un respiro logístico, sino también económico y social para la región. El alcalde de Pattaya, Poramet Ngampichet, ha destacado que la visita del portaaviones y de otro buque de la Armada estadounidense, el USS Frank E. Petersen Jr., impulsará la economía local, especialmente en una ciudad turística como Pattaya, cuya afluencia de visitantes ha caído debido al aumento global de los precios del petróleo y el gas tras el conflicto entre Estados Unidos e Irán. ‘Pattaya siempre estará abierta para recibir a las tropas, ya sea para ejercicios navales, maniobras o simplemente para que descansen tras una larga misión’, declaró el alcalde.
Para garantizar la seguridad durante la estancia de los marineros, las autoridades tailandesas han implementado medidas excepcionales. La policía local y equipos de seguridad especiales se desplegarán en zonas turísticas como Pattaya Beach y Walking Street, mientras que los negocios de la ciudad han recibido instrucciones de no sobrecargar a los militares estadounidenses y de ofrecerles la mejor hospitalidad. Además, se han establecido restricciones para los tripulantes: está prohibido practicar parasailing o consumir marihuana, normas que buscan evitar incidentes antes de su regreso a casa. ‘Si algún miembro de la tripulación infringe la ley, será castigado’, advirtió el jefe de policía Anek Srathongyoo. El Abraham Lincoln, con su imponente presencia de 333 metros de eslora y un desplazamiento de más de 100.000 toneladas, es un símbolo del poderío naval estadounidense. Su despliegue en Oriente Medio ha sido clave en un contexto geopolítico tenso, pero también ha expuesto las tensiones internas de una Armada que, según las denuncias, habría priorizado la misión sobre el bienestar de su personal. Las quejas de las familias de los marineros, que han alertado sobre el deterioro de las condiciones a bordo, han llevado a que el buque sea ‘relevado’ de sus funciones, aunque las autoridades insisten en que las acusaciones carecen de fundamento. Mientras el portaaviones se prepara para zarpar hacia Estados Unidos, las autoridades tailandesas y estadounidenses trabajan para que la escala sea un éxito. Empresas locales, como un café en Pattaya que ya ha colocado un cartel de bienvenida agradeciendo a los marineros por su servicio, esperan que la visita reviva el turismo en una ciudad que, tradicionalmente, ha sido un destino favorito para los militares en descanso. ‘Queremos que se sientan como en casa’, explicó un comerciante local, mientras ajustaba los precios de su menú para adaptarlos a los bolsillos de los visitantes. El Abraham Lincoln, que partió de su base en Norfolk (Virginia) a principios de año, ha participado en operaciones de seguridad marítima y disuasión en una de las regiones más conflictivas del mundo. Su regreso a casa, previsto para las próximas semanas, será recibido con alivio por las familias, pero también con preguntas sobre cómo la Armada abordará las lecciones aprendidas durante esta prolongada misión. Mientras tanto, en Tailandia, la ciudad de Pattaya se prepara para recibir a miles de marineros con los brazos abiertos, en un gesto que combina gratitud, oportunidad económica y la esperanza de que esta escala deje una huella positiva en ambos lados del Pacífico.
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