Francia niega cualquier participación en el intento de golpe de Estado en
El ministro de Asuntos Exteriores francés, Jean-Noël Barrot, desmintió este sábado de manera categórica las acusaciones.
El ministro de Asuntos Exteriores francés, Jean-Noël Barrot, desmintió este sábado de manera categórica las acusaciones formuladas por las autoridades de Níger, que señalaban a París como responsable de un intento de sublevación militar en el país africano. En declaraciones a Radio Francia Internacional (RFI), Barrot calificó las imputaciones de «puras calumnias» y aseguró que Francia no tuvo «intención ni medios» para fomentar una rebelión de este tipo.
«Todo esto no es más que un intento, como suele ocurrir, de atribuir a Francia una responsabilidad infundada y sin base alguna», subrayó el diplomático galo, quien insistió en la falta de fundamento de las alegaciones. El intento de golpe de Estado, frustrado la semana pasada por el Consejo Militar gobernante en Níger con el apoyo de sus aliados rusos, ha generado una oleada de tensiones en la región. Según las autoridades nigerinas, una amplia red de cómplices, liderada por Francia, habría planeado la sublevación.
La televisión oficial del país africano ya había sugerido el fin de semana pasado la implicación de París en el complot, y el Consejo de Ministros, reunido el pasado viernes, ratificó esta versión. Las autoridades de Níger han advertido, además, que se reservan el derecho de emprender acciones legales ante la Corte Penal Internacional. El contexto en el que se enmarca este episodio es especialmente delicado.
Níger, un país clave en el Sahel, ha experimentado en los últimos años un viraje político que lo ha acercado a Rusia, mientras que su relación con Francia, su antigua potencia colonial, se ha deteriorado notablemente. La presencia militar francesa en la región ha sido objeto de controversia, y varios países africanos han denunciado lo que consideran una injerencia extrangera en sus asuntos internos. En este sentido, el intento de golpe de Estado y las acusaciones posteriores no hacen más que avivar las tensiones en una zona ya de por sí inestable.
Barrot niega vinculación con Francia
Barrot, por su parte, rechazó cualquier vinculación de Francia con los hechos y recalcó que las acusaciones responden a una estrategia de desvío de atención. «Francia no tiene nada que ver con este asunto. Es una maniobra para distraer la atención de los verdaderos problemas internos», declaró. El ministro también destacó que su país mantiene una postura de diálogo y cooperación con Níger, aunque reconoció que las relaciones bilaterales han sufrido altibajos en los últimos meses.
El intento de sublevación, que fue sofocado con rapidez gracias a la intervención de las fuerzas leales al Consejo Militar y sus aliados rusos, ha puesto de manifiesto las divisiones internas dentro del ejército nigerino. Según fuentes cercanas a la investigación, los soldados sublevados habrían contado con apoyo externo, aunque hasta el momento no se han presentado pruebas concluyentes que respalden la implicación francesa. Las autoridades de Níger, no obstante, han insistido en que continuarán con las investigaciones y no descartan tomar medidas legales a nivel internacional.
Este episodio se enmarca en un contexto más amplio de inestabilidad en el Sahel, donde varios países han experimentado golpes de Estado en los últimos años. La región se ha convertido en un escenario de rivalidad entre potencias extranjeras, con Francia y Rusia compitiendo por influencia. Mientras que París ha reducido su presencia militar en la zona, Moscú ha aumentado su implicación, especialmente a través de la compañía de seguridad Wagner, que ha sido acusada de apoyar a regímenes autoritarios en la región. La respuesta francesa a las acusaciones de Níger no ha sido la única.
Dudas sobre las acusaciones en Níger
Varios analistas internacionales han puesto en duda la veracidad de las alegaciones, señalando que carecen de pruebas sólidas. «Es difícil creer que Francia, con su experiencia en la región, se arriesgara a una operación de este tipo sin dejar rastro», comentó un experto en seguridad africana. No obstante, el clima de desconfianza entre ambos países sigue siendo palpable, y las relaciones diplomáticas podrían verse aún más afectadas en los próximos meses. Mientras tanto, la población nigerina sigue atenta a los desarrollos.
En un país donde la inestabilidad política es una constante, cualquier movimiento interno o externo puede tener consecuencias impredecibles. Las autoridades han llamado a la calma, pero el ambiente sigue siendo tenso. «Lo importante ahora es que el país mantenga su unidad y no caiga en provocaciones externas», declaró un portavoz del Consejo Militar. En cuanto a los próximos pasos, el gobierno de Níger ha anunciado que continuará con las investigaciones y que presentará pruebas ante la Corte Penal Internacional si se confirman las acusaciones.
Por su parte, Francia ha reafirmado su disposición a cooperar en la lucha contra el terrorismo y el crimen organizado en la región, aunque ha dejado claro que no tolerará acusaciones infundadas. Este episodio subraya la complejidad de las relaciones internacionales en el Sahel y la necesidad de un enfoque diplomático que evite la escalada de tensiones. Mientras tanto, la comunidad internacional observa con preocupación cómo se desarrollan los acontecimientos en una región clave para la estabilidad de África.
Con información de Hespress.
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